Un cargamento de felicidad llegó hoy a mis manos. El mismo consta de: una mesa viejita, un fuentón de zinc bastante maltrecho, 2 baldes de zinc de más de 100 años de antigüedad, pertenecientes a un algibe que ya no existe, y varias cajas con vajilla vintage. Todo esto pertenecía a la mamá de marido, y estaba tirado en un galponcito, a punto de ser regalado a manos extrañas. Por suerte, mi cuñada recordó mi locura por estas cosas y mandó todo lo que ella considera basura;(pueden creerlo???); a mis brazos amorosos.
Saqué algunas fotos antes de terminar de lavar las cosas y de organizarlas, porque mis ganas de compartir mi emoción con ustedes, fue muy fuerte.También tengo que sacar el horrible vinilo de la mesa, para ver que madera hay debajo. Estoy segura que mi suegra, desde donde esté, va a estar feliz de que sea yo la que cuide sus tesoros.





